Para leer algo diferente…

Queridos amigos,

A partir de este mes – y cada tanto – les enviaremos una breve reseña de algún destacado artículo o dossier que venga dentro de alguna de las muchas publicaciones periódicas que recibimos actualmente.

La idea es, por un lado, continuar la labor de divulgación del copioso acervo de nuestro Centro de Documentación (para que lo conozcan, para que lo utilicen, para que lo disfruten) y, por el otro, destacar algunas buenas nuevas del mundo editorial actual.

Como ustedes saben, nuestra biblioteca cuenta también con una hemeroteca que alberga ya más de 450 publicaciones.

Nuestro deseo es, en primer lugar, que las conozcan, y luego, que las disfruten. En suma: que estas páginas nuestras florezcan aún más entre sus manos.

Letras libres.

Tres palabras recorren la vida de Octavio Paz: poesía, amor, revolución. Quiso fundarlo todo, descubrirlo todo, reiniciarlo todo. Lo mismo cabe decir de su siglo, que nació y murió desfasado del calendario. El poeta vivió de 1914 a 1998. El siglo XX nació en el mismo año y murió poco después, el 11 de septiembre de 2001. Paz lo vivió con intensidad de punta a punta. Las perplejidades del siglo fueron las suyas propias. Pero no fue sólo un espectador: fue hasta el último momento un actor apasionado, comprometido con la literatura, con la libertad y con el núcleo irreductible de verdad que hermana a ambas.

Letras Libres rinde homenaje a Octavo Paz en su centenario con textos que tocan aquellos tres temas esenciales. En este número, el poeta David Huerta sostiene que el papel asumido por Paz como polemista y participante activo en las discusiones ideológicas, filosóficas y políticas del siglo pasado ha resultado muy atractivo pero ha servido también para ocultar el centro de su obra: la poesía. Guillermo Sheridan, por su parte –el mayor estudioso del tema del amor en la obra de Paz- nos da un adelanto de su próximo libro. Para Paz, dice Sheridan, el amor fue una forma, la más alta, de conocimiento: encontrar, vislumbrar, al otro para encontrarse a sí mismo.

Uno de los momentos claves de la vida intelectual de Octavio Paz fue su renuncia a la embajada de la India en 1968 en protesta por la matanza de estudiantes. En otro adelanto de un libro de próxima aparición, Christopher Domínguez Michael recrea el trasfondo de esos días revolucionarios.

Pero hay muchas más dimensiones en la obra del gran escritor mexicano, y en este número, Donald Keene, la mayor autoridad mundial sobre literatura japonesa, rememora emocionado al Paz ávido de penetrar en otras culturas para asimilarlas. Así fue como, según Keene, paz entendió la cultura japonesa y pudo verla no como un espejo, sino como una ventana a un mundo distinto. Era un “auténtico cosmopolita”, en el sentido de que “dialogaba con la sociedad a la que se acercaba y la enriquecía”. Marc Fumarola, asimismo, refiere la capacidad profética de Paz, el don para adelantarse a su tiempo. Mucho antes de que el arte moderno diera las muestras de profundo agotamiento que padece hoy en día, Paz supo ver, más allá de su admiración por Marcel Duchamp, cómo el capitalismo acabaría pervirtiendo la sensibilidad a través del mercado. Y en homenaje al autor de El mono gramático, en un original ejercicio ensayístico construido a través de asociaciones libres y un fluir casi incontenible, Adolfo Castañón imagina una sociedad animal que usa la gramática para intentar ocultar su condición simiesca.

Y como si todo esto fuera poco, este número especial contiene una sorpresa editorial: una carta de Paz a Jaime García Terrés que revela las tres candidaturas presentadas por Paz en 1961 para el Prix Internacional des Éditeurs: Borges, Carpentier y Rulfo.

Pero esto no es todo, pues en esta conmemoración no podía faltar Mario Vargas Llosa. En conversación con Letras Libres, el nóbel peruano nos relata su descubrimiento de Paz, primero como poeta y después como ensayista.

Finalmente, Fernando García Ramírez escribe sobre un tema que nos importa a todos los que estuvimos cerca de Octavio Paz, a sus amigos, a sus colaboradores, a sus lectores de ayer y hoy: los lectores del mañana.

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